.post blockquote { width:275px; margin: 10px 0 10px 50px; padding: 10px; text-align: justify; font-size:15px; color: #e1771e; background: transparent; border-left: 5px solid #e1771e; } blockquote { border-left:3px solid #CCCCCC; color:#776666; font-style:italic; padding-left:0.75em; } Fusilados de Torrellas http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" />

El apoyo de los fascismos a Franco (II). La Bandera Francesa Jeanne d'Arc.


1. Emblema de la Bandera Jeanne d'Arc, de voluntarios franceses en las filas franquistas. Imagen de la web La santa alianza

Aunque en la mayoría de los casos el fascismo prosperó en países que estaban atrasados en el plano económico o marcados por fuertes tradiciones políticas autoritarias, también avanzó en Francia, una de las democracias europeas más consolidadas.

En 1934 unas 370.000 personas pertenecían a las diferentes organizaciones fascistas francesas, tales como Jeunesses Patriotes (Juventudes Patrióticas),
Solidarité Française (Solidaridad Francesa), Croix de Feu (Cruz de Fuego), Francistes (Francistas) y Action Française (Acción Francesa). Ésta contaba con un ala juvenil violenta llamada los “Camelots du Roi” y se sustentaba en una ideología ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica y antisemita.

2. Desfile en 1934 de los "Camelots du Roi", fuerza de choque de los realistas franceses. El bastón con punta metálica y el puño de hierro eran los "argumentos" que empleaban en sus enfrentamientos con sus adversarios políticos. Imagen de la web Les sciences humaines au Collège Moulin-des-Prés al igual que las imágenes 3, 8 y 9.
Las relaciones de todo tipo entre derechas autoritarias francesas y españolas eran muy anteriores a 1931, pero fueron la caída de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República en España los factores que determinaron una verdadera colaboración en diferentes campos, especialmente en lo político y económico, entre la extrema derecha francesa y la española.

En abril de 1937, una parte de la extrema derecha francesa y los nacionalistas españoles acordaron formar un batallón francés en España, la Bandera Jeanne d'Arc. Dicho acuerdo preveía, además, informar a los nacionalistas españoles sobre los convoys de material y de voluntarios para la España republicana, y la preparación de atentados contra éstos. En 1937 se atribuyeron a la extrema derecha francesa unos veinte atentados, perpetrados principalmente en el sur de Francia, contra fuentes de avituallamiento destinadas a los republicanos españoles.


3. Desfile de "Francistas" en 1934. Fundados por Marcel Bucard, sus aproximadamente 10.000 militantes imitaban al fascismo italiano. Vestidos con camisas azules, saludaban brazo en alto al estilo fascista. Financiado por Mussolini, Bucard quería jugar en Francia el papel del Duce en Italia.
Juana de Arco era la referencia principal de la derecha francesa. Quemada primero en la hoguera por hereje y canonizada en 1920 por la misma Iglesia que la condenó, fue adoptada como símbolo cultural por los círculos patrióticos franceses desde el siglo XIX.

Utilizada también por la izquierda, como símbolo de patriotismo republicano, popular y anticlerical, fue sin embargo la derecha la que, en los años 30 del siglo XX, se apropió del mito de Juana de Arco, convirtiéndola en la imagen de la patria, en la encarnación de la “francesidad”, de la raza superior y del coraje militar.


4. Juana de Arco en la coronación de Carlos VII. Cuadro de Ingres (1854), en el que se intenta "feminizar" su apariencia mediante el cabello largo y la falda bajo la armadura. Imagen de la entrada "Joan d'Arc" de la Wikipedia (en inglés)
Fueron éstas las características de un nacionalismo cuya ideología xenófoba fue el banderín de enganche de la extrema derecha en unos tiempos de aguda crísis económica. Había que luchar contra el extranjero y éste era, en aquellos momentos, la Internacional Comunista. Francia, hija de la Iglesia, tenía el deber de socorrer a una nación en peligro (España) y de defender la civilización occidental.

En este contexto, el general Lavigne-Delville, oficial de caballería héroe de la Primera Guerra Mundial, le propuso a Franco organizar una unidad formada exclusivamente por voluntarios franceses. Esta unidad, de unos 3000 hombres, recibiría el nombre de Bandera Juana de Arco, y acogería también a voluntarios francófonos de otras nacionalidades, como suizos y belgas.


5. La cruz y la espada al servicio de la monarquía, uno de los símbolos de la ultraderecha francesa que pretendía la reinstauración de la misma. La leyenda constantiniana "In hoc signo vinces" ("con este símbolo vencerás"), acentúa aún más el carácter ultracatólico de su pensamiento. Imagen de la web La santa alianza
Las negociaciones para la constitución de la Bandera no estuvieron exentas de dificultades, impuestas unas por el gobierno francés de izquierda y otras por el propio Franco, que se resistía por diferentes razones a tener entre sus filas unidades extranjeras autónomas.

Fue sin embargo el bajo número de voluntarios que se presentaron lo que determinó que Franco se decidiera por integrar a los franceses en la 17ª Bandera de la Legíón extranjera española, donde formaron la 67ª Compañía.


La cifra de voluntarios franceses que lucharon por Franco varía enormemente de unos autores a otros. Los más lucieron la camisa verde del Tercio, otros la azul de las milicias de la Falange y sobre todo la boina roja de las del Requeté. El ultra-catolicismo de los Carlistas españoles era muy atrayente para quienes profesaban ideas similares en el país vecino.


6. Algunos voluntarios franceses se alistaron en las milicias paramilitares, como las de la Falange, organización fascista española similar a otras francesas. Imagen de la web Metapedia
Los voluntarios franceses de la Bandera Jeanne d'Arc eran reclutados en muchos lugares, como Montpellier, Marsella, Besançon, Córcega, Marruecos, Argelia… aunque principalmente en los cafés parisinos. Todos y cada uno tenían que ser obligatoriamente recomendados por una personalidad de la extrema derecha. No se reclutaba a desconocidos.

Solían entrar en España por Irún y desde allí se dirigían a Zaragoza antes de alcanzar su destino en Talavera de la Reina. Un militar, el capitán Henri Bonneville de Marsangy, procedente de la vieja nobleza de la Borgoña, se encargó de recibirlos allí y posteriormente dirigirlos en el combate.


El contingente francés combatió sobre todo en el frente de Teruel, donde sufrió grandes pérdidas. En marzo de 1938 Franco disolvió la compañía, dispersándose los voluntarios en diferentes unidades de la Legión. La razón de tal disolución parece que está en las
disensiones existentes en el seno de la extrema derecha francesa.

7. Soldados republicanos abrigándose como pueden en la Batalla de Teruel pues llegaron a combatir hasta con 20 grados bajo cero. Imagen de la web HistoriaSigloXX.org
La rivalidad de los mandos de la compañía, unos de Action Française y otros de la Ligue d’Union Latine, se tradujo en la acusación mutua de desfalco de grandes cantidades de dinero que enviaban regularmente firmas comerciales e industriales francesas afincadas en España para el mantenimiento de la Bandera Jeanne d’Arc.

A esto se añadían las quejas de los voluntarios por la rigidez del contrato que estaban obligados a firmar. Si no lo hacían eran encarcelados. Enrolados para la duración de la campaña, sólo descansaban una vez heridos, en el hospital. Permisos y repatriaciones eran denegados. Hay muchos testimonios de desertores detenidos en Irún por las autoridades franquistas o por las francesas, una vez pasada la frontera.


8. "Como en España, ayer huelgas, hoy bombas, mañana la guerra. El comunismo es la guerra".Cartel de la extrema derecha para difundir la idea de un complot comunista en Francia.
Estas dificultades sin embargo no explicarían las verdaderas razones que parecían ocultarse tras la Bandera Jeanne d'Arc, una realidad más compleja que la de un batallón extranjero que combatía en el bando nacionalista.

Algunas investigaciones han puesto de manifiesto que una parte de la extrema derecha francesa pretendía sustituir la República por un régimen de dictadura que precediera a la restauración de la monarquía. Para ello se debía persuadir a los militares españoles de la inminencia de un alzamiento comunista en Francia. Para evitarlo, deberían ayudar a la extrema derecha francesa a tomar el poder, como lo exigía el pacto anticomunista que habían suscrito en secreto.


9. Cartel nacionalista francés de 1934 de propaganda contra los socialistas de la SFIO (las tres flechas), los comunistas del PCF (la hoz y el martillo) y la masonería (la escuadra y el compás).
Por unas razones o por otras, podemos decir que la Bandera Jeanne d’Arc con apenas 500 hombres en el mejor de los casos de entre los aproximadamente 2000 voluntarios franceses dispersos en el ejército de Franco, fue todo un fracaso. No consiguió constituir un batallón según las normas en vigor de la época, es decir, de al menos 650 hombres.

La verdadera ayuda de la ultraderecha francesa a Franco fue otra. Tráfico de armas, atentados, sabotajes, propaganda, información…consiguieron que la Francia republicana terminara por aceptar el reconocimiento de la España nacionalista. Ese fue su verdadero triunfo.




Bibliografía


- Corral, P. Desertores: la Guerra Civil que nadie quiere contar. Debate, Madrid, 2005.
- Keene, J. Fighting for Franco: International Volunteers in Nationalist Spain During the Spanish Civil War, 1936-39, Leicester University Press, 2001
- Nash, M. y Tavera, S. Las mujeres y las guerras. El papel de las mujeres en las guerras de la Edad Antigua a la Contemporánea. Icaria, Barcelona, 2003. Revistas digitales
- Dewaele, H. "La extrema derecha francesa en España: mitos y realidades de la Bandera Jeanne d'Arc (1936-1939)", Revista Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 8, 2002 , Ministerio de la Presidencia.


Prensa digital

-“Juana de Arco, un símbolo de la ultraderecha francesa”. Artículo de Hinde Pomeraniec para el diario Clarín
- “Juana De Arco: Santa, guerrera, virgen y mártir”. Artículo de Jesús R. Cedillo para el diario La Vanguardia

- “De la guerra de España por la libertad”. Artículo del diario La Vanguardia, 31 de agosto 1937.

Páginas web y blogs


- “Bandera Jeanne D'Arc (Voluntarios Franceses.)”. Web Hispanismo.org
- “Voluntarios franceses en la cruzada de 1936”. Web La Santa Alianza
- “Juana de Arco. Del pueblo a la ultraderecha”. Blog Contra la derecha
- “Juana de Arco”. Web Wikipedia

- “ À propos de Bonneville de Marsanguy”. Blog Devoir de mémoire. (En francés).
- « Jeanne D’Arc Centre ». Web Jehanne-D’Arc (dot) com (en francés, inglés y alemán)
- « Le Pen invoca a Juana de Arco ». Web BBCmundo.com

- “Bandera Jeanne D’Arc”. Web Metapedia (en francés)

- “Henri Bonneville”. Web Metapedia (en francés)

- “Les « camelots du roi »”. Web Action Antifasciste (en francés)
- « La France pendant l'entre-deux-guerres ». Web Les sciences humaines au Collège Moulin-des-Prés : 3ème et 4ème espace histoire - géographie -éducation civique.




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El apoyo de los fascismos a Franco (I). La Brigada Católica Irlandesa de O'Duffy.


Escudo del Tercio Irlandés, con el arpa céltica. Imagen de la web requetes.com
De no haber recibido tanto el bando republicano como el nacional ayuda internacional desde los primeros momentos, es muy probable que la Guerra Civil hubiera sido muy corta e incluso que no hubiese tenido ese nombre.

La presencia en el ejército de Franco de alemanes e italianos ha sido tratada exhaustivamente en toda clase de publicaciones. No así la de los voluntarios de otros países, cuyo apoyo a los “nacionales” es un aspecto de la Guerra Civil casi desconocido. Ingleses, irlandeses, franceses, rusos blancos, norteamericanos, rumanos, portugueses, sudamericanos… fueron algunas de las nacionalidades de quienes vinieron a luchar en la “cruzada anticomunista y católica”.


Inglaterra y Francia observan cómo la fascista Italia ayuda al ejército franquista contra la los republicanos españoles. Dibujo de David Low. Web WikiPedia
Muchos países tomaron como modelo a los fascistas italianos y a los nazis alemanes para abrazar un régimen totalitario o asistir al auge de partidos filo-nazis. Así surgieron imitadores que tuvieron mayor o menor fortuna. Este fue el caso de Irlanda, un pequeño país europeo que había alcanzado hacía poco su independencia y que se encontraba unido al nuestro por relaciones multiseculares.

Los irlandeses, tradicionalmente católicos, se identificaban con las
connotaciones religiosas de los rebeldes, así como con la antigua gloria de la época imperial española derivada de Felipe II. No en vano muchos desventurados naúfragos españoles de la Armada Invencible hallaron refugio en Irlanda.

"No mandé mis barcos a luchar contra los elementos", dijo Felipe II al conocer el desastre de la Armada Invencible, irónico nombre dado por los ingleses a la armada que se propuso la invasión de Inglaterra. En Irlanda murieron, tras los naufragios de numerosas naves, unos 10.000 españoles ahogados o ejecutados en la horca. Imagen de la web La historia con mapas
Un antiguo veterano de la guerra de independencia, Eoin O’Duffy, durante la cual se destacó al lado del legendario Michael Collins, que había sido general y mandado la policía nacional (An Garda Siochana) presidía el «Fine Gael», el principal partido de la derecha irlandesa. Desde 1935, estaba al frente del «National Corporate Party», una pequeña formación de corte filo-nazi. Sus militantes, los “Blueshirts” o “camisas azules”, creados a imitación del fascismo italiano, disputaban las calles a los del I.R.A. (Ejército republicano Irlandés).

El líder fascista Eoin O’Duffy junto a los ‘Blueshirts’, alrededor de 1935. Inicialmente miembro del IRA y lugarteniente de Michel Collins, O'Duffy fue depuesto de su cargo militar por Edmond De Valera por presiones del ala izquierda del IRA que no aceptaron sus simpatias por Mussolini y Hitler. Los voluntarios irlandeses en el bando rebelde salieron de las filas de este movimiento que se asimilaba en lo formal e intelectual a los fascismos continentales europeos, aunque se diferenciaba de ellos por un furibundo sentimiento católico integrista.Imagen de la Público.es
Durante el verano de 1936, O'Duffy trató de reclutar voluntarios para luchar en España junto a los sublevados. En Dublín, surgió rápidamente la polémica en torno al proyecto. El
Parlamento votó con urgencia una ley que prohíbía a todo ciudadano irlandés que se alistase para combatir en España bajo pena de una multa y encarcelamiento.

Esto no impresionó a O’Duffy, que contaba con el apoyo oficial de la Iglesia irlandesa. En Nueva York, el Cardenal Hayes denunciaba a «los enemigos sanguinarios y diabólicos de Dios y de su iglesia», mientras Monseñor Fitzgerald, el obispo irlandés de Gibraltar, declaraba: «Se trata del porvenir de la religión del orden y del bien, no sóló para España, sino para una gran parte del mundo». Según el cardenal Mac Rory, que se manifestó en Drogheda, «se trata de saber si España será, como lo fue siempre, una tierra cristiana y católica o si va a ser una tierra bolchevique y hostil a Dios».


Los primeros voluntarios irlandeses ultra-católicos llegan a los centros de reclutamiento de los Blue Shirts.Imagen de la web La Guerra Civil Española
La guinda la puso el dominico Paul O'Sullivan dirigiéndose a un grupo de voluntarios: «…Vais a combatir en el Santo nombre de Dios, por la gloria de Dios, para defender a Dios, para salvar nuestra Santa Fe, para salvar la Cristiandad, para proteger al mundo de las atrocidades que han sido cometidas en Rusia, en Méjico y ahora en España» .


Eoin O’Duffy consiguió reclutar a 700 “Camisas Azules”, que partieron de las islas Británicas en 1936 hacia su destino en Cáceres, divididos en dos contingentes: uno llegado al puerto de El Ferrol y el otro, dirigido por el propio O’Duffy, al de Lisboa. El Portugal salazarista les dio todas las facilidades.


Gorro cuartelero y fajín de O'Duffy. Imagen de la web Monaghan County Council
Franco y O’Duffy firmaron un contrato para estipular las condiciones de la participación de los voluntarios irlandeses en la guerra. A pesar de que O’Duffy quería integrar a sus voluntarios en los regimientos de los Requetés, los ultra-católicos nacionales, tuvo que aceptar que se encuadraran en las filas del Tercio, aunque luego afirmaría que representaba “un gran privilegio”.

O´Duffy consiguió sin embargo que Franco aceptara una condición, cuando menos curiosa, por su participación en la guerra. En el acuerdo se hacía especial hincapié en el hecho de que los irlandeses no se enfrentarían a vascos por las similitudes que veían entre Euskal Herria con Irlanda.


La condición más importante que puso O'Duffy a Franco para luchar en sus filas fue la de no enfrentarse a los nacionalistas vascos, con quienes les unían lazos religiosos por su catolicismo exacerbado y también políticos, pues ambos buscaban la independencia. Unos de Inglaterra y otros de España. Ésta y otras condiciones se plasmaron en un pacto secreto. Imagen de la web El norte de Irlanda
Los irlandeses eran católicos fervientes y practicantes que no serían empleados contra los nacionalistas vascos por ser éstos también católicos. O'Duffy más tarde remarcó que los vascos "tenían tanto derecho a la separación de España como los seis condados del Ulster de Irlanda”.

Tan pronto como se instaló en su cuartel de Cáceres, la brigada irlandesa se sometió a una preparación intensiva bajo mando de un instructor español. La nueva unidad se llamó «XV Bandera» y llevaba el uniforme del Tercio, con arpas célticas en las solapas para distinguirse. En Cáceres se izaron banderas irlandesas en edificios públicos y muchas
procesiones contaban con la nota exótica de una banda de gaiteros de la Legión Irlandesa.

Tropas de O'Duffy practicando con una ametralladora, posiblemente en su acuartelamiento de Cáceres. Imagen de la web Carlow Militia
Sin embargo, su estancia en esta ciudad no estuvo libre de altercados, sobre todo por la afición de los irlandeses a las bebidas alcohólicas. Sus salidas por la ciudad fácilmente acababan en pelea, según se puede extraer de los testimonios escritos de algunos de los propios miembros de la brigada. En una ocasión estas pendencias acabaron con el resultado de la muerte de un magrebí y varios españoles heridos, por lo que se detuvo a varios irlandeses.

Los voluntarios irlandeses estaban deseosos de
entrar en combate contra los “rojos ateos”. Por fin llegaron las órdenes: debían dirigirse a Ciempozuelos, en el frente del Jarama. Su participación en la guerra fue, desde el principio, un desastre.

Nada más llegar a la línea del frente iniciaron un confuso tiroteo con una unidad de falangistas canarios recién llegados como ellos, confundiéndose unos a otros con milicianos republicanos. Al acabar el enfrentamiento, habían sufrido varias bajas a causa de lo que hoy denominaríamos “fuego amigo”.


La columna irlandesa se integró en el ejercito rebelde como la XV Bandera Legionaria Irlandesa que se distinguía de otras unidades llevando unas arpas célticas en la solapa. En la fotografía una unidad del general Valera se atrinchera en un punto del frente entre Ciempozuelos y Seseña, quizás las alturas de Espartinas.Imagen de la web Federación de foros Aranjuez ws.
Tras este comienzo tan descorazonador, quedaron estacionados en Titulcia, en el frente del Jarama. Allí, sólo pudieron tomar parte en acciones irrelevantes debido a su indisciplina. Los irlandeses se emborrachaban con frecuencia, se agredían entre ellos e incluso llegaron a hacerlo tanto con sus oficiales como con los españoles agregados a la bandera para intentar cohesionarla y convertirla en una unidad eficaz y combativa.


La guerra de trincheras, el frío, los piojos, la falta de agua, la inmovilidad, el hostigamiento enemigo… iban apagando sus ánimos. En abril del 37 anunciaron su marcha, volviéndose la inmensa mayoría de ellos a su país.


Irlanda los recibió con desdén. Desfilaron por las calles de Dublín, pero el ambiente era glacial. O'Duffy les recibió como cruzados: "No eran mercenarios, sino idealistas". Para católicos y conservadores la Brigada Católica Irlandesa de O’Duffy había hecho el ridículo en su pretendida “cruzada contra el comunismo”.


Los voluntarios irlandeses desfilan por las calles de Dublin, tras su vuelta a Irlanda. La aventura mercenaria impulsada tambien por la Iglesia católica irlandesa habia durado cerca de un año. Tras su vuelta, O'Duffy escribió el libro "Cruzada en España" e incrementó sus actividades propagandísticas de la ideología fascista.Imagen de la web La Guerra Civil Española
Los republicanos de izquierdas, consideraron que los hombres de O'Duffy habían traicionado el principio del republicanismo irlandés al haber acudido a agredir a otro país, en este caso también una República, que precisamente luchaba por defenderse de la intromisión, en forma de ayuda a los rebeldes, de otras potencias (Italia y Alemania).


Fue otro contingente irlandés, la famosa columna Connoly, compuesta por los brigadistas que acudieron en defensa de la República Española los que se ganaron el respeto para siempre tanto de sus compatriotas como de los republicanos españoles. Luchando por la República, integrados en la Brigada Lincoln de las Brigadas Internacionales, fueron tratados como los verdaderos héroes en Irlanda.


El último brigadista irlandés, Bob Doyle, fallecido en enero de 2009 a los 92 años de edad. Participó, a finales de octubre de 2008, en los actos del 70º aniversario de la despedida que Barcelona dispensó a las Brigadas Internacionales, donde pudo volver a escuchar las históricas palabras de la Pasionaria: "Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español...". España era su segunda patria.
Imagen de la web Antifa England

De los voluntarios de O'Duffy no ha quedado más que el olvido y el silencio. Los nietos de los brigadistas, en cambio, llevan muy a gala ser descendientes de los que en los países anglosajones han dado en llamar "los luchadores de la libertad".




Bibliografía


- Martínez Reverte, Jorge. La batalla del Ebro. Crítica, Barcelona, 2003.

- McGarry, F. Irish politics and the Spanish Civil War. Cork University Press, Cork, Éire. 1999.

- Preston, P. y Mackenzie, A.L. The Republic besieged: civil war in Spain 1936-1939. Edinburgh University Press, Edinburgh, 1996
- Raguer Suñer, H.M. La pólvora y el incienso: la Iglesia y la Guerra Civil Española. Península, Barcelona, 2001.

- Stradling, R.A. The Irish and the Spanish Civil War, 1936-39: crusades in conflict. Manchester University Press, Manchester, 1999.


Prensa digital

- “Irlanda contra el fascismo. Los voluntarios irlandeses que estuvieron a las órdenes de Franco regresan en lamentable estado”. Artículo del diario ABC, edición Madrid, de 8 de julio de 1937.

- “Irlandeses del lado de Franco” . Artículo de Antonio J. Martínez para Público.es, 01-04-2008.


Páginas web y blogs


- “Los irlandeses que lucharon en el bando nacional”. Web La Guerra Civil Española.

- “Eoin O'Duffy”. Web Spartacus Educational (en inglés).

- “Brigada Irlandesa”. Entrada de la WikiPedia.

- “Eoin O'Duffy”. Entrada de la WikiPedia (en inglés).

- “Trincheras del Jarama. Los irlandeses de Ciempozuelos: Católicos y fascistas”. Web de la Federación de foros Aranjuez.ws

- “Los irlandeses del ejército nacional”. Artículo de Cristophe Dolbeau para Razón española.

- “La Brigada del Pirraque”. Blog Lusipedia.

- “Las Brigadas Internacionales de Franco”. Artículo de Christopher Othen. Web Hispanismo.org

- “The Nazi side of the Irish Republican Movement”. Web sobre las Víctimas del terrorismo en South Armagh (Irlanda) (en inglés)

- “La Bandera Irlandesa del Tercio, 1936-1937”. Artículo de J. L. de Mesa. Web Belli Ludi

- "Discurso de Bob Doyle en el Jarama". Web del Foro por la Memoria

Material audiovisual


- “Irlanda y la Armada Invencible”. Vídeo de YouTube



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