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Franco: conspiración y asesinato. Nuevas investigaciones.

El general Amado Balmes, considerado por muchos el primer muerto de la G.C. El País

El año pasado, el historiador Ángel Viñas publicó "La Conspiración del General Franco". En este libro establece la tesis de que el comandante militar de Las Palmas, el general Amado Balmes, fue asesinado por orden de Franco, su inmediato superior.

En este blog nos hicimos eco en su momento (1) de unas investigaciones muy bien llevadas, que contestaban la versión del vuelo del Dragon Rapide contada por la historiografía franquista  y que afirmaban que la clave para los planes de Franco fue la muerte “providencial” del gobernador militar de Gran Canaria, Amado Balmes, por un disparo de su propia pistola.

A mucha gente le pareció una excentricidad que Viñas se centrara en un único asesinato y más teniendo en cuenta la posterior carrera del golpista Franco. Además, desde la publicación del libro ha sido atacado desde la derecha y la extrema derecha que no han ahorrado descalificaciones al mismo, "algunas tan absurdas como las que me piden un documento firmado por Franco con la orden para ejecutar al general Balmes”, como afirma el autor.

El general Balmes, según la versión de la historia oficial de la guerra de los vencedores, renovada hoy por los pseudohistoriadores revisionistas, habría fallecido a causa de un desgraciado accidente dos días antes de iniciarse la sublevación en Canarias, al disparársele una pistola cuando hacía prácticas de tiro y trató de desencasquillar su pistola apoyándola sobre su estómago.

Durante décadas, la muerte de Balmes, la ruta del Dragon Rapide, han alentado hipótesis desestimadas como locuras rencorosas por quienes detentaban el monopolio de la verdad oficial.

Recorrido del "Dragon Rapide", según la versión más extendida.  Comentando la actualidad
La causa accidental de su muerte ya había sido puesta en duda por algunos historiadores e incluso personajes de la época. El propio Francisco Franco Salgado-Araujo, primo y ayudante de Franco, duda en sus memorias de ese «accidente» tan oportuno y se inclina por un suicidio y hasta por un probable asesinato.

El libro de Viñas, fruto de una investigación exhaustiva en secciones recientemente desclasificadas de diversos archivos, aportaba argumentos decisivos para desmontar lo que aún es la versión canónica del 18 de julio de 1936.

El autor defendía que la muerte de Balmes fue un asesinato dentro de un complot maquinado por Franco para garantizar el triunfo de la sublevación en Las Palmas. No habría sido, pues, circunstancial la llegada desde Tenerife el 17 de julio a Las Palmas de Franco para asistir al sepelio del general fallecido. Lo que le dio, así, la oportunidad de apoyar la preparación de la sublevación en Las Palmas y de viajar a Tetuán para ponerse al mando del ejército sublevado de Marruecos en el «Dragon Rapide», el cual le esperaba en el aeródromo de Gando.

Viñas aportaba también serios indicios de que algunos servicios o, al menos, algunos servidores de la Inteligencia británica estaban al corriente, si no implicados en la conspiración.

Para curarse en salud, Viñas no señalaba con el dedo al autor material del asesinato de Balmes para no acabar en los tribunales, denunciado por algún heredero que podría exigir una orden por escrito de una operación golpista que, como no podía ser de otra manera, había sido secreta.

 El diario ABC explicó el "accidente" de Balmes, subrayando el viaje de Franco a Las Palmas. Lo que no cuenta el periódico es que el avión Dragon Rapide que llevará al general hasta Tetuán ha sido contratado por su corresponsal en Londres, Luis Antonio Bolín. Era un encargo del propio director y propietario de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, otro de los grandes conspiradores del golpe que derivó en guerra civil. El financiero -antes contrabandista- Juan March apoya económicamente esa operación como otras de la sublevación y la guerra civil. Imagen y pie de foto: El foro de todos
Sin embargo, recientemente ha publicado una versión ampliada sobre su teoría sobre el homicidio de Balmes, en la que  cerca al asesino con detalles claves recopilados en los archivos militares.

Esta segunda entrega se adentra en la hoja de servicios del asesino, cuyo nombre se niega a desvelar el historiador por consejo de sus asesores legales. La identidad del mismo, un oficial de la guarnición militar de Las Palmas,  se encuentra sin embargo entre las páginas de la obra. El autor afirma que es fácil deducir su filiación, la filiación del individuo  que guardó el secreto que más podía desestabilizar al "generalísimo": ordenar el sacrificio de un compañero de carrera. Y además, aún en tiempo de paz.

Entre los problemas operativos con que Franco tropezó figuraba la eventual reacción de la poderosa guarnición de Las Palmas, que comandaba Balmes, viejo conocido suyo, ante el llamado "alzamiento nacional". Franco ya había tanteado a Balmes en mayo y se había entrevistado secretamente con él a principios de julio sin lograr convencerle. Esto “obligaba” a eliminarle.

El caso es que  el encargado de hacerlo, varios días después del alzamiento viajó para encontrarse con Franco, que le encomendó misiones especiales de contacto con los levantados en el Sur de España... Siempre en deuda  con su agente especial, el dictador no dejaría de protegerle ni de encomendarle incluso responsabilidades políticas.

Entierro de Balmes en Las Palmas. Estudios Melillenses
El mayor mérito de la obra de Viñas es que desmonta la mistificación que los historiadores franquistas construyeron sobre el alzamiento del 18 de julio y su mitología de la salvación de la Patria. Siempre presentaron a Balmes como un decidido partidario de la sublevación. Incluso se le imputó la extraña costumbre de desencasquillar la pistola apoyándola en el bajo vientre.

Ambas fantasías se contradicen al conocer que su esposa, tras el fallecimiento, tocó en muchas puertas para obtener como pensión el sueldo completo que le correspondía a Amado Balmes como general. La reclamación llevó a la incoación de un expediente que obtuvo resultado denegatorio, bajo el argumento de que la muerte había tenido como único responsable al fallecido, y por tanto no tuvo lugar en acto de servicio. No será hasta 1942, seis años después del trágico final del general, cuando la administración militar acepta la reclamación.

El desprecio a la viuda del general, no sólo cuestiona la divulgada generosidad de Franco con los suyos sino que también exhibe su ansiedad por enterrar un episodio muy espinoso para él. Más bien parece la venganza contra la viuda de un militar que no se plegó a las exigencias de Franco de secundar su golpe contra la República, es decir, por ser un desafecto a la sublevación.

 Se extiende la rebelión. Las noticias de la sublevación en África han llegado a toda España. En Madrid, la prensa republicana lo cuenta como un hecho aislado. Imagen y pie de foto: El foro de todos
En cuanto a la versión oficial  del “accidente” con la pistola es risible de puro disparatada. Parte del  enigmático deseo de Balmes de ir a comprobar en solitario, con la única compañía de su chófer, el funcionamiento de varias armas. Allí, en el campo de tiro, se encasquilla una de las pistolas. Al intentar corregir la anomalía la apoya en el estómago, y se le dispara. La acción resulta mortal de necesidad. Su maniobra, absolutamente estúpida y sospechosa para un militar con su experiencia.

La auténtica verdad sobre la muerte de Balmes y los prolegómenos de la guerra civil ha estado sepultada bajo toneladas de polvo y de mentiras. Pero poco a poco va encontrando su camino para aflorar a la superficie.

Trabajos como el de Ángel Viñas, desmontando la espesa capa de equívocos que han envuelto durante décadas el “episodio germinal de la guerra civil”,  son impagables.


NOTAS

(1) Ver "Franco:conspiración y asesinato", publicado el 4 de septiembre de 2011.


Fuentes documentales

Bibliografía

RUEDA, A. Vengo a salvar a España: biografía de un Franco desconocido.  Nowtilus, Madrid, 2011.
VIÑAS, A. La conspiración del general Franco (edición revisada y ampliada). Y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada. Crítica, Barcelona, 2012. 

Revistas de Historia 

- "La trama. La muerte de Balmes. El secreto que Franco se llevó a la tumba". La Aventura de la Historia, nº 152 (2011), pp.56-61.
- "13-19 de julio de 1936. La semana más sangrienta". X. Casals. Clío: Revista de Historia, nº 117, 2011, pp. 23-33.  

Prensa digital 

- "16 julio 36: "extraño" accidente del general Balmes". A. Viñas. El País, 16-02-2012.
- "Ángel Viñas cerca al asesino de Balmes". J. Durán. La Provincia, 17-02-2012
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Franco: conspiración y asesinato.



Para los altos oficiales del ejército, Franco siempre fue "Franquito". Todavía Sanjurjo en 1936, cada vez que dudaba si Franco se decidía o no a intervenir en el "Alzamiento", preguntaba "Qué va a hacer Franquito?". Público


Una de las características que marcan la carrera de Franco hasta su ascenso al poder absoluto es la sorprendente cadena de acontecimientos fortuitos que siempre terminaban resultándole favorables, desde su supervivencia en las campañas de Marruecos, hasta la muerte en accidente del general Sanjurjo a las mismas puertas del golpe de estado.

Franco vio facilitado su mando único sobre los sublevados de 1936 por las desapariciones de figuras señeras de la ultraderecha, como el general Sanjurjo, José Antonio Primo de Rivera o el general Mola.


El 20 de julio de 1936, apenas iniciada la sublevación, la avioneta Puss-Moth que pilotaba el falangista y as de la aviación Juan Antonio Ansaldo, se estrellaba en Portugal a los pocos minutos de despegar falleciendo el general Sanjurjo como consecuencia de una fractura de cráneo. Con este trágico suceso, rodeado al día de hoy de todo tipo de conjeturas sobre un auténtico sabotaje, la sublevación de julio de 1936 cambiaba de curso nada más empezar, posibilitando el liderazgo que tanto perseguía Franco.


Sanjurjo, momentos antes de abordar el avión en el que encontraría la muerte. Turismo y arte
Hace ya muchos años, mediante documentación alemana, se demostró que, aunque Franco había dado luz verde a los intentos de la diplomacia y la marina nazis para liberar a José Antonio –preso en la cárcel de Alicante-, introdujo condiciones que desincentivaron notablemente las posibilidades de lograrlo, negando el pago de un soborno en dinero y presionando para que se apartase a los más decididos partidarios de un golpe de mano. Desaparecía así la posibilidad de que se hubiera convertido en el líder de un estado fascista para los miembros de Falange Española, el grupo que mejor cobertura ideológica estaba prestando al “Alzamiento”.

José Antonio Primo de Rivera pasando revista a tropas falangistas. Alicante vivo
El general Emilio Mola falleció el 3 de junio de 1937, como consecuencia de un accidente de avión, mientras sobrevolaba tierras burgalesas para inspeccionar el frente. Franco trabajaba en su despacho, cuando un ayudante abrió la puerta y dijo, muy alterado: "¡Mi general! Acaba de ocurrir una terrible desgracia: el general Mola ha muerto en un accidente de aviación". Franco no pestañeó: "Qué susto me ha dado usted, creí que nos habían hundido el Canarias".

La extraña reacción del "Generalísimo" dio mucho que hablar y todavía lo sigue haciendo. El embajador alemán, Von Faupel, advirtió en su diario que la desaparición del "Director" – llamado así porque sería el cerebro del levantamiento militar- le había quitado a Franco un problema de encima: "El Generalísimo, sin duda, se siente aliviado por la muerte de Mola", anotó.


Restos del avión en el que falleció Mola el 3 de junio de 1937. Nación española
Posiblemente el propio Franco tuviera algo que ver con tanto suceso favorable pero, en cualquier caso, no se han encontrado pruebas que permitan concluir nada más allá de una afortunada serie de casualidades.

Pero acaba de aparecer un texto de Angel Viñas, especialista en temas de la guerra civil española donde se apunta que, al menos una de estas casualidades, pudo no serlo tanto: la oportuna muerte por negligencia del general Amado Balmes, al mando de la guarnición de Las Palmas de Gran Canaria, que permitió a Franco escapar de las islas sin despertar sospechas y hacerse cargo del ejército de Marruecos.


Comida de Franco en Tenerife, con las guarniciones canarias, en julio de 1936. La Provincia
El futuro “Generalísimo” había sido destinado a la Capitanía General de Canarias como medida de prudencia del gobierno del Frente Popular dadas su manifiesta significación anti-izquierdista y su condición de posible cabeza de una revuelta militar. El nuevo destino dificultó mucho los contactos entre Franco y el resto de conspiradores pero se las arregló organizando un sistema de comunicaciones con Mola, manteniendo contactos con la trama civil del golpe, y explorando concienzudamente el estado de ánimo de los oficiales destinados en Canarias.

Sin embargo, no consiguió arrastrar a la sublevación a uno de los más importantes, el general Amado Balmes, comandante en jefe de las Islas Canarias. Este tropiezo podía suponer el fracaso del golpe en una parte de las islas. Además Franco necesitaba las manos libres para trasladarse después al Protectorado español en Marruecos, y pensaba realizar este traslado desde el aeropuerto de Gando, en Gran Canaria, mucho menos vigilado por la policía republicana que Los Rodeos, en Tenerife.


El general Franco (primer plano, centro de la foto) y el general Balmes (primer plano, derecha de la foto) con otros jefes militares, en mayo de 1936.- FOTO: ARCHIVO DE LA FAMILIA BALMES. El País
La solución a todos estos problemas fue, otra vez, la muerte “providencial” del general Balmes, como consecuencia, según la prensa del momento, de “un disparo en el vientre cuando se encontraba en el campo de tiro de La Isleta haciendo prácticas con sus pistolas”.

La muerte de Balmes llegaba como “miel sobre hojuelas” para los militares “alzados” contra el gobierno de la República. Mataban así dos pájaros de un tiro. Por un lado se deshacían de un militar en el que no confiaban, por su republicanismo. Por otro, Franco tenía la excusa perfecta para trasladarse desde Santa Cruz de Tenerife hasta Las Palmas, para asistir al entierro sin levantar sospechas del gobierno que le venía vigilando dada su condición de conspirador.


En su libro, Ángel Viñas pone de manifiesto diversas contradicciones en la versión oficial aceptada hasta la fecha, según la cual, el general Balmes había acudido a hacer prácticas en el campo de tiro de La Isleta y que, al encasquillarse una de las pistolas, había apoyado la misma contra su vientre para accionar la corredera y liberar la bala. El arma se habría disparado por accidente y el general fue trasladado, gravemente herido por su chófer quien, con las prisas, dejó la pistola en el estribo del automóvil y, como no podía ser de otra manera, ésta había desaparecido.


Prensa del momento dando la noticia de la muerte accidental del general y comandante jefe en las Islas Canarias, Amado Balmes Alonso. El blog de Antón Saavedra
Que un general experto en armas se ponga una pistola en el bajo vientre para desencasquillarla es técnicamente una estupidez y prácticamente imposible con una pistola astra del nueve largo, como han señalado diversos expertos en armamento.

Otros muchos factores contribuyen a levantar las sospechas sobre “el golpe de suerte” que supuso la muerte de Balmes para los militares golpistas. No se hizo luego la instrucción correspondiente, debido precisamente al estallido del conflicto. Las versiones ofrecidas a la prensa sobre lo que había hecho el general esa mañana son manifiestamente incorrectas y el propio capitán Pollard, uno de los pasajeros del "Dragon Rapide", afirmó, tras su regreso a Londres, que a Balmes le habían pegado un tiro.

Ángel Viñas sospecha incluso de uno de los oficiales que rodeaban al general y que durante la contienda será uno de los oficiales de confianza de Franco para misiones de inteligencia aunque, sobre este punto, las pruebas no son concluyentes.


Las sospechas aumentaron cuando Viñas consultó las memorias del juez militar que instruyó las diligencias de la muerte de Balmes, donde "se advierten multitud de sinsentidos y apuntan a que son falsas en muchos aspectos".


La excusa de participar en el sepelio de Balmes el 17 de julio en Las Palmas le permitió a Franco abordar "oportunamente" el “Dragon Rapide” el 18 de julio y llegar a tiempo a Marruecos para poner en marcha la sublevación militar que desencadenaría la Guerra Civil, mientras dejaba bajo control de sus fieles la guarnición de la capital canaria.


El avión "Dragon Rapide", con el que Franco se trasladó desde Canarias hasta Marruecos para ponerse al frente del levantamiento militar. La Opinión de la Coruña
Todos los indicios apuntan a que la muerte de Balmes fue el crimen perfecto. Casi sin dejar huellas, efectuado por persona interpuesta, investigado por sus mismos autores, desfigurado de inmediato, olvidado en la historia… Pero no por ello menos susceptible de caer de lleno bajo el artículo 412 del Código Penal de 1932 entonces en vigor y que, para más inri, mantuvieron incólume las revisiones de 1944 y 1963. Entre las notas que tipificaban la figura de asesinato se hallaban las de alevosía y premeditación.

Viñas confía en que algún día se puedan encontrar los documentos que demuestren las sospechas que desarrolla este libro, por otra parte ya tanteadas por el también historiador Paul Preston en su biografía sobre el dictador.


Queda pues casi todo por demostrar definitivamente, pero se trata de una investigación concienzuda que, como mínimo, deja entrever que sobre la sublevación que llevó a la guerra civil española no está todo escrito.


Bibliografía

BRAVO, F.
Franco y los muertos providenciales. Fenicia, Madrid, 1979.
PRESTON, P.
Franco, “Caudillo de España”. Mondadori, Barcelona, 1999.
REIG, A.
Franco "Caudillo": mito o realidad. Tecnos, Madrid, 1996
RUEDA, A. Vengo a salvar a España: biografía de un Franco desconocido
. Nowtilus, Madrid, 2011.
VIÑAS, A.
La conspiración del general Franco y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada. Crítica, Barcelona, 2011. 

Revistas de Historia
- La trama. La muerte de Balmes. El secreto que Franco se llevó a la tumba. La Aventura de la Historia, nº 152 (2011), pp.56-61.
- Díaz, J.J.
El inicio de la guerra civil en Canarias a través de los documentos consulares franceses. Revista Canarii, 28-12-2010. 

Prensa digital
- Muerte en Canarias del General Balmes. ABC, Madrid, 17-07-1936.
 - Las muertes de una ideología. Y. Lorenzo. La Opinión de Tenerife, 18-07-2011.
 - Otro Franco. A. Viñas. Público, 04-06-2011.
 - “Creo que Franco ordenó un asesinato para empezar la guerra”. A. Viñas. El País, 22-05-2011.
 - Franco: conspiración y asesinato. A. Viñas. El País, 17-07-2011. 

Webgrafía
- La conspiración militar que acabó en tragedia. El blog de Antón Saavedra.
- Franco y la conspiración del 18 de julio: la oscura muerte del general Balmes. Envueltos en Historia 

Material audiovisual
- Manifiesto de Las Palmas (18 de julio de 1936). YouTube

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