.post blockquote { width:275px; margin: 10px 0 10px 50px; padding: 10px; text-align: justify; font-size:15px; color: #e1771e; background: transparent; border-left: 5px solid #e1771e; } blockquote { border-left:3px solid #CCCCCC; color:#776666; font-style:italic; padding-left:0.75em; } Fusilados de Torrellas http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" />

Los héroes olvidados de El Atalayón y Sania Ramel

 Virgilio Leret junto a un Breguet XIX. Ohmynews
Son las cinco de la tarde del viernes, 17 de julio de 1936. Un grupo de tropas moras de Regulares, apoyadas por una sección de infantería, las primeras unidades del ejército de África que iniciaban la sublevación, se lanzan al asalto, por sorpresa, de la base de hidros de El Atalayón, próxima a Melilla.

Con la mayoría de la tropa de permiso y los motores de los hidroaviones desmontados para una revisión mecánica, están seguros de no encontrar oposición. Sin embargo, el jefe accidental de la base, el capitán de aviación Virgilio Leret Ruiz, revólver en mano, les ofrece fuerte resistencia.

Leret consigue que algún personal le secunde y resisten durante tres horas, contra un número de tropas asaltantes muy superior, hasta acabar la munición.

Es en ese momento cuando el capitán Leret sale al exterior y arrojando el arma al suelo rinde la posición, asumiendo para sí toda la responsabilidad. "Yo soy el jefe y estos hombres se han limitado a seguir mis órdenes".

Un gesto gallardo pero también vano. Los rebeldes le fusilarán, semidesnudo y con un brazo roto,  con dos de sus subordinados, los alféreces González y Calvo, seis días después sin formalización de causa.

Hidroavión Dornier Wall como los que se encontraban en la base de El AtalayónForoaviones
Así terminaba la primera batalla de la Guerra Civil Española, que arrojó el balance de varios heridos leves en ambos bandos y las dos primeras bajas, ambas de los soldados atacantes.


La historia oficial afirma que Leret, los alféreces y otros suboficiales fueron ejecutados al amanecer del 18 de julio, momento en el que se iniciaba la sublevación en buena parte de la península.

Esta versión de los hechos se contradice con la extraoficial que circuló por Melilla –plasmada en las memorias de la esposa de Leret, Carlota O’Neill- en la que se afirma que serían encarcelados en el fuerte de Rostrogordo y fusilados el 23 de julio.

Los cadáveres serían enterrados en una fosa común, según la versión de los sublevados. Pero en la actualidad aún no se conoce el lugar donde descansan los restos del capitán Leret y de sus compañeros, considerados por muchos los primeros fusilados de la Guerra Civil.




Virgilio Leret junto a su esposa, Carlota O'Neill, y sus hijas. Nodo50
La tragedia no terminó aquí para la familia del capitán. Su esposa fue encarcelada durante cinco años tras un simulacro de juicio donde perdió la patria potestad de sus hijas, que fueron internadas en un orfanato.

Leret fue una víctima más de la guerra civil, sí, pero una víctima muy singular. Nacido en Pamplona en 1902, fue militar, aviador e ingeniero, además del inventor de uno de los primeros motores a reacción. Si bien no puede afirmarse rotundamente que idease el primer motor a reacción, su "Mototurbocompresor de Reacción Continua" fue coetáneo, si no anterior, de los de sus colegas Hans von Ohain o Frank Whittle, quienes se llevaron la gloria del hallazgo.

De no haber sido por la Guerra Civil, quizá ese honor habría correspondido también al capitán Virgilio Leret.

Al caer la tarde del 17 de julio, las noticias de lo ocurrido en El Atalayón, de la sublevación en Melilla y de la detención del general Gómez Morato, máxima autoridad militar, llegaron a oídos del comandante Ricardo de la Puente Bahamonde, primo hermano de Franco y jefe de las Fuerzas Aéreas con base en el aeródromo de Sania Ramel, a escasos kilómetros de Tetuán.

Comandante Ricardo de la Puente.  Estación Orán-Wahrán
Aunque se habían criado como hermanos y Ricardo había conseguido también como su primo Francisco los más altos logros de su carrera militar en  África, se empezaron a distanciar tras la revolución de Asturias de octubre de 1934. Reprimida por el propio Franco, De la Puente Bahamonde fue destituido fulminantemente de su puesto por apoyarla. Es conocida la frase que Franco dirigió a su primo Ricardo en una de sus muchas discusiones: "Un día voy a tener que fusilarte".

El aeródromo de Sania Ramel fue el primero que se construyó en el protectorado español de Marruecos. Una vez iniciada la sublevación y, dada su proximidad con Tetuán, propició que fuese elegido para el aterrizaje de Franco a bordo del "Dragon Rapide", habida cuenta que el aterrizaje en Tánger, destino inicial, era peligroso, pues la autoridades republicanas esperaban su llegada.

No es arriesgado suponer que  Franco, perfecto conocedor de la ideología de su primo, sabía que éste no cedería con facilidad a las presiones y sería necesario tomar el aeródromo por la fuerza.

De la Puente tampoco tiene dudas de que esa misma noche será atacado el aeródromo, por lo que toma medidas para retrasar, lo posible, la entrada de los hombres de Yagüe, acuartelados en Dar Riffie. Con este objetivo, detiene a varios oficiales comprometidos con la sublevación y, con los veinticinco hombres leales que le quedan, organiza la defensa.

Aeródromo de Sania Ramel. Rojo y Azul
Envía a uno de sus capitanes con varias camionetas por la carretera de Ceuta, para que las haga volcar en un puente cercano, impidiendo el paso de las tropas amotinadas. Hace iluminar la carretera con los faros del resto de vehículos disponibles e instala cuatro ametralladoras sobre una torreta de la base.

Madrid le ha asegurado que mandan varios aviones de refuerzo y que debe resistir a toda costa.

A las dos de la madrugada, ya del 18 de julio, recibe una llamada del jefe de la sublevación en Tetuán, el teniente coronel Sáenz de Buruaga. Si De La Puente no depone su actitud, una columna de artillería y tropas de regulares cercarán el aeródromo.

Los aviones de Madrid siguen sin llegar, pero De La Puente se mantiene firme. «¡Tendrán que pasar por encima de los que defendemos al gobierno legal en este momento! ».
Las fuerzas atacantes tienen mucha precaución en no dañar la pista de aterrizaje, que será utilizada en pocas horas por el avión que trae a Franco.

En menos de media hora empiezan a registrarse los primeros heridos entre los escasos hombres de los que dispone De La Puente. El comandante no tarda en comprender que los aviones prometidos no van a llegar nunca y  que resistir sólo servirá para aumentar el derramamiento de sangre.

 Antes de entregarse, no obstante, ordena a sus hombres que averíen varios aviones Breguet XIX, rompiendo sus depósitos de gasolina, radiadores y las ruedas del tren de aterrizaje para que no puedan ser utilizados por los sublevados.

Fortaleza de Monte Hacho, en Ceuta. Amigos del Peñón de Vélez de la Gomera

A las 05.15 horas de la madrugada del 18 de julio, enarbola un pañuelo blanco y entrega su pistola al comandante de los sitiadores. Él y todos sus hombres son detenidos y trasladados a la fortaleza del monte Hacho de Ceuta.

Tras un simulacro de juicio en el que es acusado, paradójicamente, de “traición” por los que han traicionado su juramento de defender a la República, el comandante De la Puente Bahamonde es fusilado el 4 de agosto de 1936, en los muros exteriores de la fortaleza.

Franco tiene en sus manos la posibilidad de indultarle. Debe de pensar que cualquier condena que no sea la ejecución sera considerada un signo de debilidad, pero firmar la sentencia de un familiar tan cercano puede ser inquietante. Y no lo hace. Decide ceder su firma al segundo jefe, Luis Orgaz, quien la rubrica.

Así puede lavarse las manos y cumplir el viejo augurio que le había hecho a su primo.

Plano del motor a reacción diseñado y patentado por Virgio Leret. Sol y moscas
Virgilio Leret y Ricardo de la Puente fueron de los primeros muertos de la Guerra Civil. No sólo fueron eliminados físicamente por los golpistas de Franco. También trataron de borrarlos de la historia.

Además de ser militares muy condecorados, Leret fue además un brillante ingeniero que patentó el motor a reacción. El primer reconocimiento que obtuvo del Ministerio de Defensa  fue en 1999. La revista "Aeroplano" reconocía su aportación a la aeronaútica española pero ocultaba que murió fusilado por ser un fiel servidor de la República.

Tanto Leret como De la Puente estaban en el punto de mira de los golpistas que traicionaron  su deber de defender el orden legalmente constituido. El primero  fue arrestado en varias ocasiones, en 1931 y 1934, por su negativa a perseguir a los aviadores que tiraron panfletos republicanos durante la sublevación del Cuartel de Cuatro Vientos.

La universidad de Oviedo, arrasada en 1934 por los bombardeos gubernamentales.  Lne.es
En cuanto al  comandante De la Puente, era un militar muy significado no sólo por sus ideas republicanas, sino también por sus simpatías con el movimiento obrero. En octubre de 1934 se había negado a bombardear a los revolucionarios asturianos por lo que fue destituido de su puesto de jefe de la base aérea de León por el propio Franco.

Ambos reúnen méritos suficientes como para ser recordados por las futuras generaciones. Pero son unos auténticos desconocidos en su propio país.

Sirvan estas líneas para homenajear a unos héroes cuyos nombres, junto al de miles de otras víctimas, permanecen injustamente en el olvido.




Fuentes documentales

Bibliografía


  • O’NEILL, C. Una mujer en la guerra de España. Oberon, Madrid, 2003
  • SÁNCHEZ, F. Ceuta y norte de áfrica: república, guerra y represión 1931-1944. Ed. Natívola, Granada, 2004.
  • SILVA, E. y MACÍAS, S. Las Fosas De Franco : Los Republicanos Que El Dictador Dejo En Las Cunetas. Temas de Hoy, Madrid, 2009.
Revistas digitales
  • “El motor a reacción de Virgilio Leret” y “Virgilio Leret. Su vida militar”. M. Cuesta y E. Caballero. Aeroplano, Revista de Historia Aeronaútica. Nº 20, 2002.Madrid, Ministerio de Defensa, pp. 30-47.
  • "Un navarro, ¿inventor del motor a reacción?”. M. Rodríguez. EuskoNews &Media,  nº 203, 14/21-03-2003
Prensa digital

  • “Acabamos de fusilar al capitán”. B. García. Público, 19-03-2011.
  • “Un documental rescata la figura del militar e ingeniero pamplonés Virgilio Leret Ruiz”. A. Oliverira. Noticias de Navarra, 15-03-2011.
  • “No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia. Mi familia me sigue buscando”. N. Junquera. El País, 14-06-2010.
  • “Vuelo truncado hacia el horizonte”. R. Fraguas. El País, 04-04-2008.
  • "El primo al que Franco ejecutó". F. Sánchez. El Mundo, 18-07-2004.
  • "Los aviones del primo de Franco no bombardeaban". J. Rodríguez. Lne.es, 08-10-2009.
Webgrafía

  • "Virgilio Leret (Melilla, 17 de julio de 1936)". Sol y moscas
  • "El Atalayón y Sania Ramel. La Aviación que resistió a la sublevación en el Protectorado". Blasco de Avellaneda
  • "Toma del aeródromo de Sania Ramel". Rojo y Azul
Material audiovisual

  • “Quince artistas ponen voz a las víctimas de la dictadura franquista contra la impunidad”. Documental de Azucena Rodríguez con la colaboración desinteresada de Pedro Almodóvar, Maribel Verdú, Almudena Grandes, Javier Bardem, Juan Diego, Aitana Sánchez-Gijón, Juan Diego Botto, Carmen Machi, Paco León, Pilar Bardem, José Manuel Seda, Hugo Silva, María Galiana, Juan José Millás y Miguel Ríos. Youtube

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Franco: conspiración y asesinato. Nuevas investigaciones.

El general Amado Balmes, considerado por muchos el primer muerto de la G.C. El País

El año pasado, el historiador Ángel Viñas publicó "La Conspiración del General Franco". En este libro establece la tesis de que el comandante militar de Las Palmas, el general Amado Balmes, fue asesinado por orden de Franco, su inmediato superior.

En este blog nos hicimos eco en su momento (1) de unas investigaciones muy bien llevadas, que contestaban la versión del vuelo del Dragon Rapide contada por la historiografía franquista  y que afirmaban que la clave para los planes de Franco fue la muerte “providencial” del gobernador militar de Gran Canaria, Amado Balmes, por un disparo de su propia pistola.

A mucha gente le pareció una excentricidad que Viñas se centrara en un único asesinato y más teniendo en cuenta la posterior carrera del golpista Franco. Además, desde la publicación del libro ha sido atacado desde la derecha y la extrema derecha que no han ahorrado descalificaciones al mismo, "algunas tan absurdas como las que me piden un documento firmado por Franco con la orden para ejecutar al general Balmes”, como afirma el autor.

El general Balmes, según la versión de la historia oficial de la guerra de los vencedores, renovada hoy por los pseudohistoriadores revisionistas, habría fallecido a causa de un desgraciado accidente dos días antes de iniciarse la sublevación en Canarias, al disparársele una pistola cuando hacía prácticas de tiro y trató de desencasquillar su pistola apoyándola sobre su estómago.

Durante décadas, la muerte de Balmes, la ruta del Dragon Rapide, han alentado hipótesis desestimadas como locuras rencorosas por quienes detentaban el monopolio de la verdad oficial.

Recorrido del "Dragon Rapide", según la versión más extendida.  Comentando la actualidad
La causa accidental de su muerte ya había sido puesta en duda por algunos historiadores e incluso personajes de la época. El propio Francisco Franco Salgado-Araujo, primo y ayudante de Franco, duda en sus memorias de ese «accidente» tan oportuno y se inclina por un suicidio y hasta por un probable asesinato.

El libro de Viñas, fruto de una investigación exhaustiva en secciones recientemente desclasificadas de diversos archivos, aportaba argumentos decisivos para desmontar lo que aún es la versión canónica del 18 de julio de 1936.

El autor defendía que la muerte de Balmes fue un asesinato dentro de un complot maquinado por Franco para garantizar el triunfo de la sublevación en Las Palmas. No habría sido, pues, circunstancial la llegada desde Tenerife el 17 de julio a Las Palmas de Franco para asistir al sepelio del general fallecido. Lo que le dio, así, la oportunidad de apoyar la preparación de la sublevación en Las Palmas y de viajar a Tetuán para ponerse al mando del ejército sublevado de Marruecos en el «Dragon Rapide», el cual le esperaba en el aeródromo de Gando.

Viñas aportaba también serios indicios de que algunos servicios o, al menos, algunos servidores de la Inteligencia británica estaban al corriente, si no implicados en la conspiración.

Para curarse en salud, Viñas no señalaba con el dedo al autor material del asesinato de Balmes para no acabar en los tribunales, denunciado por algún heredero que podría exigir una orden por escrito de una operación golpista que, como no podía ser de otra manera, había sido secreta.

 El diario ABC explicó el "accidente" de Balmes, subrayando el viaje de Franco a Las Palmas. Lo que no cuenta el periódico es que el avión Dragon Rapide que llevará al general hasta Tetuán ha sido contratado por su corresponsal en Londres, Luis Antonio Bolín. Era un encargo del propio director y propietario de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, otro de los grandes conspiradores del golpe que derivó en guerra civil. El financiero -antes contrabandista- Juan March apoya económicamente esa operación como otras de la sublevación y la guerra civil. Imagen y pie de foto: El foro de todos
Sin embargo, recientemente ha publicado una versión ampliada sobre su teoría sobre el homicidio de Balmes, en la que  cerca al asesino con detalles claves recopilados en los archivos militares.

Esta segunda entrega se adentra en la hoja de servicios del asesino, cuyo nombre se niega a desvelar el historiador por consejo de sus asesores legales. La identidad del mismo, un oficial de la guarnición militar de Las Palmas,  se encuentra sin embargo entre las páginas de la obra. El autor afirma que es fácil deducir su filiación, la filiación del individuo  que guardó el secreto que más podía desestabilizar al "generalísimo": ordenar el sacrificio de un compañero de carrera. Y además, aún en tiempo de paz.

Entre los problemas operativos con que Franco tropezó figuraba la eventual reacción de la poderosa guarnición de Las Palmas, que comandaba Balmes, viejo conocido suyo, ante el llamado "alzamiento nacional". Franco ya había tanteado a Balmes en mayo y se había entrevistado secretamente con él a principios de julio sin lograr convencerle. Esto “obligaba” a eliminarle.

El caso es que  el encargado de hacerlo, varios días después del alzamiento viajó para encontrarse con Franco, que le encomendó misiones especiales de contacto con los levantados en el Sur de España... Siempre en deuda  con su agente especial, el dictador no dejaría de protegerle ni de encomendarle incluso responsabilidades políticas.

Entierro de Balmes en Las Palmas. Estudios Melillenses
El mayor mérito de la obra de Viñas es que desmonta la mistificación que los historiadores franquistas construyeron sobre el alzamiento del 18 de julio y su mitología de la salvación de la Patria. Siempre presentaron a Balmes como un decidido partidario de la sublevación. Incluso se le imputó la extraña costumbre de desencasquillar la pistola apoyándola en el bajo vientre.

Ambas fantasías se contradicen al conocer que su esposa, tras el fallecimiento, tocó en muchas puertas para obtener como pensión el sueldo completo que le correspondía a Amado Balmes como general. La reclamación llevó a la incoación de un expediente que obtuvo resultado denegatorio, bajo el argumento de que la muerte había tenido como único responsable al fallecido, y por tanto no tuvo lugar en acto de servicio. No será hasta 1942, seis años después del trágico final del general, cuando la administración militar acepta la reclamación.

El desprecio a la viuda del general, no sólo cuestiona la divulgada generosidad de Franco con los suyos sino que también exhibe su ansiedad por enterrar un episodio muy espinoso para él. Más bien parece la venganza contra la viuda de un militar que no se plegó a las exigencias de Franco de secundar su golpe contra la República, es decir, por ser un desafecto a la sublevación.

 Se extiende la rebelión. Las noticias de la sublevación en África han llegado a toda España. En Madrid, la prensa republicana lo cuenta como un hecho aislado. Imagen y pie de foto: El foro de todos
En cuanto a la versión oficial  del “accidente” con la pistola es risible de puro disparatada. Parte del  enigmático deseo de Balmes de ir a comprobar en solitario, con la única compañía de su chófer, el funcionamiento de varias armas. Allí, en el campo de tiro, se encasquilla una de las pistolas. Al intentar corregir la anomalía la apoya en el estómago, y se le dispara. La acción resulta mortal de necesidad. Su maniobra, absolutamente estúpida y sospechosa para un militar con su experiencia.

La auténtica verdad sobre la muerte de Balmes y los prolegómenos de la guerra civil ha estado sepultada bajo toneladas de polvo y de mentiras. Pero poco a poco va encontrando su camino para aflorar a la superficie.

Trabajos como el de Ángel Viñas, desmontando la espesa capa de equívocos que han envuelto durante décadas el “episodio germinal de la guerra civil”,  son impagables.


NOTAS

(1) Ver "Franco:conspiración y asesinato", publicado el 4 de septiembre de 2011.


Fuentes documentales

Bibliografía

RUEDA, A. Vengo a salvar a España: biografía de un Franco desconocido.  Nowtilus, Madrid, 2011.
VIÑAS, A. La conspiración del general Franco (edición revisada y ampliada). Y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada. Crítica, Barcelona, 2012. 

Revistas de Historia 

- "La trama. La muerte de Balmes. El secreto que Franco se llevó a la tumba". La Aventura de la Historia, nº 152 (2011), pp.56-61.
- "13-19 de julio de 1936. La semana más sangrienta". X. Casals. Clío: Revista de Historia, nº 117, 2011, pp. 23-33.  

Prensa digital 

- "16 julio 36: "extraño" accidente del general Balmes". A. Viñas. El País, 16-02-2012.
- "Ángel Viñas cerca al asesino de Balmes". J. Durán. La Provincia, 17-02-2012
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