.post blockquote { width:275px; margin: 10px 0 10px 50px; padding: 10px; text-align: justify; font-size:15px; color: #e1771e; background: transparent; border-left: 5px solid #e1771e; } blockquote { border-left:3px solid #CCCCCC; color:#776666; font-style:italic; padding-left:0.75em; } Fusilados de Torrellas: Los héroes del exilio (3). Jesús Pueyo, in memoriam. http-equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8" />

Los héroes del exilio (3). Jesús Pueyo, in memoriam.

"Soy un hombre afortunado, por haber tenido la capacidad de sobrevivir y de haber sido capaz de compartir con tod@s, a través de mis Memorias "Del Infierno al Paraíso" y de mi página web.
Lo único que deseo es que jamás se olvide todo lo que ocurrió en Uncastillo antes, durante y después de la Guerra Civil. Todo este trabajo se lo debo a mi mujer Ana, que ha estado y sigue estando a mi lado, es la que hizo realidad mi sueño de escribir mis Memorias. Ella es mi Paraíso".
                                                             Jesús Pueyo Maisterra


Jesús Pueyo Maisterra. Arredol
Murió poco después de la medianoche del cinco de enero, noventa años después de su nacimiento en Uncastillo.

Algunos de los que me leéis ya lo conociáis (1). Era Jesús Pueyo Maisterra. Perdió a varios miembros de su familia, incluído su padre, asesinados por los fascistas en 1936.

Jesús sólo tenía 14 años y su familia quedó rota, como las de los 144 uncastilleros asesinados por defender la República, la Libertad y la Justicia, como dice la placa de homenaje del monumento levantado en el cementerio de Uncastillo el 23 de julio de 2010.

En ese acto tuvo un puesto de honor. Su lucha de tantos años para reivindicar la memoria de su padre, de sus familiares y de todos los demás asesinados llegaba por fin a dar su fruto. Había conseguido, como a él le gustaba decir, “despertar la Memoria Histórica”. Había conseguido que su pueblo, Uncastillo, recuperara sus nombres, perdidos tantos años en la niebla del olvido, tal como querían sus asesinos.

Jesús trabajando de carpintero para construir una presa  en Altos Pirineos (Francia). 

Exiliado tras la Guerra Civil, Jesús pasó casi toda su vida en Francia, país donde trabajó duramente, donde sufrió, donde amó... En 1977 comenzó un largo peregrinaje que le llevó a buscar justicia en un sinfín de organismos nacionales e internacionales. Cartas, denuncias en los tribunales, peticiones a partidos políticos…

Las más de las veces sólo obtuvo el silencio. Por eso escribió unas memorias (2), para que su testimonio siguiera vivo después de él.

Se ha ido uno de los últimos supervivientes de aquellos trágicos años, uno de los últimos que podía hablar en primera persona de la represión franquista, de los asesinados, de los encarcelados, de los vejados, de los exiliados…

Yo tuve el privilegio fugaz de conocerle aquella tarde en la que Uncastillo descubría un monolito de homenaje a los asesinados de 1936, fruto en buena parte de la lucha de Jesús contra el olvido.

Jesús estaba emocionado con las innumerables muestras de cariño de la gente.  Estaba también agradecido a los miembros de La Charata (3), que habían hecho posible ese reconocimiento público después de 74 años. 




 Cementerio de Uncastillo, 23 de julio de 2010. Jesús con Ana, su fiel compañera. Ella ha sido su gran apoyo, su fuerza.

Pero sabía también que aún faltaba lo más importante: hacerles justicia a todos aquellos que, como su padre,  aún siguen en fosas comunes desconocidas.

La muerte le llegó sin saber en qué cuneta, en qué lugar del monte están… Y cuando aún tenía tanto por hacer: dentro de poco hubiera testificado en el juicio contra el juez Garzón.


Jesús Pueyo es un ejemplo, una referencia para los que reivindicamos Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

Descansa en paz, Jesús. Siempre te recordaremos.

Salud y República


Última voluntad de Jesús Pueyo Maisterra:

 "Yo, Jesús Pueyo Maisterra, en plenas facultades mentales, dispongo mi última voluntad:
Mi expreso deseo que al morir, no se me haga ninguna Ceremonia Religiosa. Ni Civil (ni flores, ni música)
Que mi cuerpo sea incinerado y las cenizas sean esparcidas en los siguientes lugares:
... Una parte en la playa de Hendaya
La otra, deseo que mi mujer Ana, mi hija Anita y si es posible mis nietos Ghjuvanni y Julien las lleven a Uncastillo / Zaragoza y las deposite mis cenizas en la Ermita de San Cristóbal, lugar dónde nací un 14 de agosto"
Hecho en Hendaya, el 20 de abril de 2004.




Notas

(2) Se pueden descargar de la página personal de Jesús Pueyo Maisterra, de donde proceden las imágenes 2 y 3.
(3) Asociación que reivindica la Memoria Histórica de Uncastillo. Ésta es su web


9 comentarios:

buda dijo...

Todo un ejemplo de superación,descanse en paz.

Un besico

Martine dijo...

Ya expresé mi sentir A Ana su valiente Compañera, ahora le podemos poner un rostro.. Y sabemos de buen seguro que toma la antorcha, que el relevo está asegurado en la incansable lucha para encontrar y dar un homenaje a todos los que siguen desaparecidos, en esta lucha Daniel, tienes un papel importante.. Gracias por todo lo que hacéis
Para Jesús un sentido y admirativo recuerdo, donde sea que esté, para Ana y para tí un beso cariñoso.

Felipe dijo...

Vengo de Kabila y también pone de manifiesto la muerte de una gran mujer republicana.Se nos van muriendo sin que la Verdad,Justicia y Reparación se haya llevado a cabo.

¡Qué infamia de gobiernos que hemos tenido y padecido!

¡Salud y República!

Noelplebeyo dijo...

siempre estarán presentes los que vivieron con dignidad

Jesús Herrera Peña dijo...

Me he llevado un duro golpe. Son edades que ya te lo vas encajando pero es que Jesús era una parsona entrañable. Igual que Ana, su esposa.
Me comuniqué con ellos un par de veces y supe que se trata de dos personas muy singulares.
Mi tocayo ha dejado escrito su libro de memorias que nos acerca a lo que fue la vida de tantos que como él, tienen que terminar perdiéndola fuera de su tierra. Aunque no hay por qué tratar a Hendaya como nada negativo.

Un recuerdo emocionado para todo lo que ha sido y representado el luchador de Uncastillo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Es dramático que su vida haya terminado antes de haber podido ver culminado un esfuerzo de toda una vida. Sin embargo, el conseguir ese monolito de reconocimiento en su pueblo, ya fue mucho, dados los tiempos que corren, las dificultades que hay. ¿La guerra terminó hace cuántos años? Pero de algún modo no ha terminado, vista la beligerancia de algunos respecto a personas que buscan justicia, como el propio juez Garzón. No, la guerra no está cerrada del todo, como tampoco sus heridas.
Me disculpo por pasar menos por esta casa tuya tan acogedora siempre de esos conceptos maravillosos de paz, justicia, memoria, que tan necesarios son para la vida en común. Últimamente voy agobiada de trabajo y eso me va pesando. Un abrazo muy fuerte, querido amigo.

Daalla dijo...

Queridos amigos, gracias por vuestras palabras.

Es triste que se vayan los últimos que vivieron aquellos tiempos sin que el estado haya reparado parte del daño que se les hizo y habiendo tenido que luchar tanto para que el muro de silencio cómplice pactado en la "modélica" Transición se haya resquebrajado lo justo como para remover conciencias y haber despertado lo que hoy conocemos como Memoria Histórica.

La mejor forma de recordarles y de honrarles es seguir, cada uno en la medida de sus posibilidades, su misma lucha.

Jesús se ha ido, pero quedan muchos, como su compañera Ana,que recogerán su testigo.

Un abrazo

verdial dijo...

Descanse en Paz este gran hombre. Es una pena que se haya ido sin ver terminado su trabajo y sus metas.

Un abrazo

Daalla dijo...

Sí Verdial, como tantos otros...El tiempo no perdona y son ya muy pocos los que quedan vivos de aquellos años. Incluso los hijos ya van siendo bastante mayores. Parece que los gobiernos se pongan de acuerdo para que una vez desaparecidos todos ya no haya nadie que reclame justicia. Por eso estamos ahora los nietos y los bisnietos en la brecha.
Un abrazo

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